viernes, 15 de diciembre de 2006

ENTIENDO Q NO TE GUSTEN MIS OJOS




Entiendo que no te 9usten mis ojos cuando los ahueco para mirar dentro. Entiendo que no te 9usten mis labios, de fumadora desesperada, de besos dados sólo al borde de nin9una puerta por donde irse. O mi rostro hidropálido, o que te hastíe mi silencio y sus letras ocultables. Entiendo, de verdad, que no te 9usten mis manos vacías. Que no te 9uste mi cabello, el desmaquillaje o mi cuerpo enturbiecido lejos de tus ojos. Pero que no te 9uste, al menos de vez cuando mi tristeza, no lo acepto.



jueves, 14 de diciembre de 2006

martes, 14 de noviembre de 2006

NO VALE LA PENA EL SUEÑO SI LA REALIDAD NOS VALE

Busco un lu9ar donde recostarme con libertad de ser real y de ser sueño. Donde no sean necesarias credenciales de poeta para declarar a 9ritos el tiempo en mis ojos.
Hoy en este difícil tránsito en silencio en que me siembro a mi misma, deseo un río en mis pies desbordándose rumbo arriba, mojándome el viejo vestido de piel de Luna.
Quiero pensarme la que olvido y la que aún no conozco, porque sí, también es momento de colar los propios días: el viento que dejaron los queridos, las queridas, la mirada del que no nombro porque no le pude nombrar amor, la marea ebria, la soledad amada. Todo aquello que, supon9o, debe res9uardarse.

Los días terminan en la fosa común de la memoria y cai9o una vez más fati9ada de silencio; cíclica mujer.
Buscaba san9re y vuelvo a ver a mi 9ente abonando la historia oculta, cerca la huelo, bajo mis pies que pedían a9ua encuentro nuestra herida tierra acostumbrada a comerse sus propias flores.
Mientras yo cai9o dentro de mi casi insostenible estática, mi pueblo hierve dentro de sí en una asfixia de injusticia y mierda venida de políticos circenses.
Hay más que decir, demasiado más. Sólo cuestiono si este podría ser el punto entre la realidad y el sueño.

martes, 24 de octubre de 2006

UN POCO PLANTA

Roer los días, vivir mis días, construírme, parirme de la cama de la indiferencia. ¿Qué puedo decir? mis sentidos están abiertos y libres pero mis personajes pre9untan, me miran, encerrados en el pequeño espacio de mi cráneo quieren saber toda mi in9enua historia, car9an conmi9o la vida y hablamos por horas secretamente. Afuera el hastío, o el sólo caminar, suponer. Ya el deseo no está conformado correctamente como para ser una opción, sólo suponer.
Al9o que también supon9o es que vivo, porque esas raras sensaciones narradas en la ventana del mundo en ocasiones lle9an a tocarme.
Pero esta vez mi canal sensitivo si9ue abierto y sur9e la infeliz idea de no morir pronta y tranquilamente.
¿Y aquí qué? los que amo caminan con la cara del diario sobre mí que estoy tirada, anónimamente dispersa, me levantan maliciosos para que comience a roer el día. La que me acompaña quiere que viva como su ven9anza porque estoy seca. El que amo quiere al mundo en que no existo. Aunque (otra vez en voz baja) confieso que soy capaz del odio más tierno.
Que al9uien me acuchille, lue9o que al9uien reconozca mi cuerpo o mejor, lo desconozca. Que me apuntalen a una planta, uniendo también nuestros pulmones, nuestros ojos, nuestra san9re y savia y que se me permita secarme por completo.

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